LOS ESTADIOS DE LA FE DE FOWLER

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Un teólogo protestante norteamericano, James W. Fowler, ha desarrollado una teoría de las etapas del desarrollo de la fe, que ha probado en más de 300 entrevistas.[1]

Dos son las fuentes sicológicas principales de la teoría de Fowler. Por un lado, la teoría sicosocial del desarrollo de la personalidad de Erik Erikson; por otro, las teorías del desarrollo de la inteligencia de Jean Piaget y de la capacidad de juicio moral de Lawrence Kohlberg.

 

Los estadios de la fe descritos por Fowler dan comienzo en los primeros años de la vida (0-3 años), Estadio 0, cuando el niño puede percibir -a través de los cuidados que recibe de sus padres- factores positivos (confianza, coraje, autonomía, etc.) o negativos (temores, abandono, incoherencias, etc.) con respecto al desarrollo posterior de la fe.

El primer estadio (intuitive-projective faith) se caracteriza por la formación de imágenes y sentimientos positivos y negativos, muy duraderos en el alma humana a causa de la gran vitalidad receptiva que tiene la percepción infantil, no inhibida todavía por el pensamiento lógico. Es la fe característica de los niños de 3 a 7 años.

En el segundo estadio (mythic-literal faith) el niño asume -en su sentido literal- los valores, símbolos y reglas morales de la comunidad humana a la que pertenece. En la adolescencia suele formarse una fe “sintético-convencional” (synthetic-conventional faith), muy dependiente del mundo exterior al que se extiende la experiencia humana en esta fase de la vida (familia, escuela o trabajo, amigos, sociedad, medios de comunicación social, y quizás religión). Muchas personas adultas encuentran en esta fase un equilibrio permanente, según Fowler.

En la edad adulta, ante la responsabilidad de asumir compromisos propios, estilo de vida, creencias y actitudes, se desarrolla la capacidad crítico-reflexiva, centrada en la propia identidad y visión del mundo (individuative-reflective faith).

Cuando la persona conoce las derrotas y el carácter irrevocable de sus compromisos, aprecia las paradojas de la verdad y de la vida, desarrollándose entonces la fe que el autor denomina “conjuntiva” (conjunctive faith).

 Finalmente, algunas personas alcanzan una visión universalizante (universalizing faith), por la que se sienten identificadas con el amor de Dios por sus criaturas. La universalidad de la visión en el último estadio de la fe permite vislumbrar el futuro escatológico de los demás y de uno mismo.

Para Fowler esta visión universalizante del último estadio de la fe está contenida en la metáfora del Reino de Dios de las tradiciones judía y cristiana.